¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida, añoranza por algo que no tenemos o alguien que ya no está?
En una de mis primeras entradas que escribi, cuandoinicie este blog y para mí, una de las más bonitas que he hecho hasta ahora, hablaba de ese sentimiento y de lo que para mí significa.
Cuando se aproximan estas fechas, no puedo evitar el sentir esa nostalgia que desde hace ahora algunos años, se instalo en nuestras vidas y que maravilloso seria mantener, en nuestro momento de ahora esas vivencias de atrás y lo posible de ese instante en nuestro presente, pero la realidad es otra, sentimos la añoranza de aquello que ya pasó, de aquello que vivimos, de aquello que un día sentimos y quisiéramos mantener, en una especie de eterno presente.
Dedicado a aquellas personas, que en algún momento de su vida sienten esa añoranza, como la que yo siento, por no tener a mi hermano Carlos, a nuestro lado.
Estoy encantada de poder celebrar este primer año de blog con todos vosotros, parece que fue ayer cuando inicie esta aventura de lanzarme al ciberespacio y todavía recuerdo ese miedo escénico con mis primeras entradas, sin saber muy bien si sería capaz de poder expresar mis sentimientos en este espacio.
Un año más tarde y disipados esos temores, he de contaros que para mí, ha sido muy gratificante conoceros a todos, compartiendo historias y a la vez aprendiendo y disfrutando de las vuestras.
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.
El hada más hermosa ha sonreído al ver la lumbre de una estrella pálida, que en hilo suave, blanco y silencioso se enrosca al huso de su rubia hermana.
Y vuelve a sonreír porque en su rueca el hilo de los campos se enmaraña. Tras la tenue cortina de la alcoba está el jardín envuelto en luz dorada.
La cuna, casi en sombra. El niño duerme. Dos hadas laboriosas lo acompañan, hilando de los sueños los sutiles copos en ruecas de marfil y plata.
Mientras estaba en la tienda trabajando, he podido escuchar por el hilo musical, una melodía que inmediatamente he relacionado con una película.
La música de cine es lo que tiene, cuando la estamos contemplando, no prestamos demasiada atención y sin embargo cuando la escuchamos sin imágenes, enseguida nuestra cabeza, busca relacionarla con esa película.
Estas son algunas, de las que no tendría dificultad en reconocer.
De esta imagen y muy a pesar mío ya han pasado algunos años y tan solo permanece en mi memoria,como me gustaría que el tiempo no avanzase tan deprisa,pero el tiempo no se detiene y sigue su curso,en su afán por hacerse mayor y emprender el vuelo como una mariposa que sale de su capullo.
Esa peduga de pelo rizado y con esos ojitos,que parece que hablen,llego a nosotros como una bocanada de aire fresco,inundando nuestros corazones de alegría,donde un tiempo atrás, quiso la mala fortuna que la pena y la tristeza se instalara en nuestras vidas.
Ella es y seguirá siendo esa alegría,que hace más fácil la vida y por mucho que pase el tiempo,seguirá siendo,mi peduga.